uno. Vos podías acercarte a mí.
El sábado en la noche, esa mesa… ubicada en el rincón oscuro del bar, siempre me hacía pasar por desapercibido; y como siempre, estaba inundada de copas y botellas vacías… ya acostumbradas compañeras de mi extrema soledad. Ese miedo a ser rechazado me tiene sumido en el alcohol otra noche más.
Pasaste por mi lado, sonreíste, y derramé todo el licor, mientras te miraba con asombro y escepticismo. Sonreíste una vez más, y te presentaste… pero en este estado de shock ni siquiera me acordé de tu nombre. Desapareciste entre el humo de cigarro que densamente flotaba sobre mi cabeza, y durante toda la noche pensé que yo podía haberlo hecho mejor, y seguí bebiendo para irme de una vez de allí.
dos. Quise ver un reflejo de mi mismo.
Todo fue demasiado extraño. La lluvia incesante estaba allí afuera. Te vi sentada en aquella esquina en una noche tan fría y sin sabor. Pensé que siempre fuiste aquella mujer de mis sueños… y estabas ahí llorando y maldiciendo tu vida… que de por sí ya estaba lo suficientemente sumida en alcohol y soledad. En tus ojos vi el reflejo de mi mismo, te abracé y tu sonrisa me cautivó.
Levantaste la mirada y me aseguraste que nos volveríamos a ver, alguna vez… y así como estabas ahí, desapareciste de la nada mientras yo te buscaba entre tenues luces de neón y el reflejo de éstos en el pavimento mojado. Pregunté si alguien sabía hacía dónde habías ido… pero todo el mundo me hablaba de vos… y nerviosamente, no podía dejar de reír.
Miré levemente al horizonte donde creí verte, y allí me di cuenta que cada vez que pienso en vos… simplemente fue amor.
tres. Sólo fuiste parte de mi ilusa imaginación
Volviste a inundar tu rostro de lágrimas… volviste a gritar desesperadamente intentando sacar toda la rabia contenida que llevabas dentro. Te volví a abrazar, mientras te quejabas de aquel mundo en el que nos tocó vivir.
Te disolviste levemente en un mundo de oscuridad… donde unos intermitentes números rojos marcaban las cinco de la mañana, mientras la tele se encendía en el canal 24… y el ruido desesperante del reloj despertador, zumbaba dentro de mi cabeza.
Inevitablemente… Desperté. Miré a mi alrededor y simplemente estaba en el mismo lugar donde quedé profundamente dormido hace poco más de cinco horas. No había rastro de vos por ningún lado. Te busqué desesperadamente entre mis cobijas, mis almohadas y hasta debajo de la cama. Miré atentamente hacia arriba y te metiste en mi cabeza. Costaba creer que resultaste ser sólo un sueño… y los sueños sólo sueños son... y un producto de mi solitaria e ilusa imaginación.
Quise volver a verte así fuera por cinco minutos más. Cerré los ojos… apareciste de repente… me abrazaste… sonreí… mientras enredados en los cables de la tele, de algún sueño vamos a salir.
cuatro. Todo vuelve como vos decís.
Mi desilusión era tan grande… que sólo podía compararse con tu irrealidad… y aún así tomé tu mano, mientras vos me observaste y sonreíste, seguramente para verme feliz… pero yo daría lo que fuera, por verte revivir.
El sol hace difícil mi despertar y abandonar aquel mundo en el que estás. Mi clase comienza en un poco más de una hora. Dos pasos al frente caminando hacia la ducha, y en ese instante, volviste a pasar por mi cabeza…
Esa misma noche, después un día de rutina… volví al mismo lugar donde estabas la noche anterior. Cerré mis ojos, mientras difusamente apareciste frente a mí… y todo vuelve como vos decís. (:
